Currículo

La estructura organizativa del sistema de orientación e intervención psicopedagógica en el marco escolar empieza a desarrollarse, sin embargo todavía quedan numerosos aspectos sin resolver a juicio de varios autores.

Uno de ellos es el modelo de intervención que se propone. Hasta ahora se pueden sintetizar en “dos enfoques”.

El enfoque “DE SERVICIOS” según GARCIA VIDAL y GONZALEZ MANJON es aquel en que la orientación educativa se define como un “listado de funciones y tareas” a cuyo desempeño se destinan una serie de profesionales cuya misión es la de “atender las demandas” relacionadas con dicho listado y realizadas por los distintos solicitantes del “servicio”. Este enfoque supone la traslación al ámbito escolar de la “filosofía” de la medicina y de la psiquiatría en las que el profesional “espera” la demanda del “cliente”.

BIZQUERRA en “Orientación psicopedagógica para la prevención y el desarrollo” y SOBRADO en “Intervención Psicopedagógica y Orientación Educativa” destacan de este modelo “de servicios” su naturaleza terapéutica, la actuación sobre problemas y no sobre el contexto que los produce, su alejamiento delos centros y aulas, su pasividad y su atención a sectores parciales de la población.

Siguiendo con la opinión de GARCIA VIDAL y GONZALEZ MANJON en “Orientación e intervención psicopedagógica”: El modelo de organización de tareas derivado del enfoque clínico en psicopedagogía, que reproduce en el contexto escolar el modelo de profesión liberalcuriosa e “irónicamente” en lugar de profesionales “respetables” como los médicos, asesores, etc., los psicopedagogos terminamos en “chica/o para todo”.

Las características de este modelo son:

– La intervención psicopedagógica tiene un carácter individual ya que los problemas los padecen exclusivamente los alumnos sin tener en cuenta otras variables.

– El orientador está a disposición de las demandas originadas en su ámbito, lo cual le supone ser un “especialista” en múltiples y variados campos (supuesto falso en muchos casos) y le impide al mismo tiempo llevar a cabo un trabajo planificado previamente.

– Las respuestas que el “servicio” proporciona a las situaciones problemáticas de carácter correctivo o terapéutico, “olvidando” la prevención y el desarrollo.

Por otro lado el “ENFOQUE DE PROGRAMAS” según SANZ ORO en “Evaluación de programas de orientación educativa”, procede de la tradición más escolar, en la que la organización de las tareas responde a una definición explícita de objetivos, a cuya consecución se ordenan planes que especifican qué se va a hacer, cómo se va a hacer, cuándo y por qué, así como cuáles han de ser los recursos instrumentos y criterios de evaluación.

Los rasgos fundamentales son:

– Estar basado en un trabajo de equipo en donde todos los miembros cuentan con un misión concreta predefinida en los planes de actuación,

– Los planes de actuación concretan sus objetivos, metodología, actividades, recursos, etc.

– Incluye un sistema de evaluación que permite valorar la efectividad del programa y tomar decisiones para su mejora.

– Es un modelo eficaz, pues hace efectivos dos principios: el de prevención o proactividad y el de intervención educativa y social.

– Se centra en las necesidades y metas del contexto educativo y ofertas de intervención.A nivel institucional reivindica una posición de igualdad en el contexto curricular con los programas de instrucción.

– Persigue objetivos centrados en el desarrollo de competencias y no en remediar déficits mediante una intervención cuidadosamente planificada, ejecutada y evaluada.

Este modelo es el que más nos interesa porque es el que preconiza el MEC. Podemos ver también otras características de la intervención por programas según Rodríguez Espinar, 1993, (citado por ÁLVAREZ ROJO, 1994, 138):

Encaminada a la consecución de objetivos globales de desarrollo de los alumnos.
Integrando dicha intervención en las experiencias cotidianas de aprendizaje.
En la que todos los agentes educativos participan, incluidos los orientadores, con funciones claramente delimitadas.
Poniendo en relación a la escuela con el entorno.
Que exige la creación de un currículo propio de orientación(metas y actividades).
Para ser desarrollado a lo largo de toda la escolaridad.
Evaluando los efectos/resultados de la intervención ejecutada.
Y atendiendo las necesidades de formación para los propios ejecutores de la intervención.
Hay cuatro tareas generales que implican al orientador en la elaboración y aplicación de programas:

Diagnóstico/Evaluación de las necesidades y/o problemas a los que se dirige el programa.
Planificación y diseño del programa.
Implementación del mismo en los contextos naturales.
Evaluación de los diferentes elementos implicados en el diseño y aplicación, y revisión, en su caso, del programa una vez implantando de forma estable en uno o varios contextos.
Este modelo es una alternativa válida al modelo de servicios y aporta dos importantes ventajas ( ÁLVAREZ ROJO, 1994, 154):

La racionalización y dignificación de la intervención del orientador mediante la consecuciónde objetivos educativos deseables por la comunidad.
Extensión del alcance de las intervenciones orientadoras a todo el alumnado, pero exige:
Pero exige decisiones de política educativa que garanticen la adecuada reserva de espacios en el horario escolar para el desarrollo del currículo orientador.
Trabajo/negociacióncon el equipo docente para integrar en el currículo contenidos de orientación.
Elaboración de los soportes didácticos necesarios para la acción docente y tutorial.
Según la mayoría de los expertos, los Equipos de Orientación han venido funcionando con un modelo mixto, es decir, combinando ambos enfoques, aunque con tendencia a funcionar como “servicio”. En opinión de César COLL “la falta endémica de opciones claras con respecto a la articulación y el futuro de la intervención psicopedagógica por parte de la Administración ha creado una situación en que los equipos psicopedagógicos pueden ser requeridos para realizar prácticamente cualquier tipo de tareas en el ámbito escolar, con lo que ello implica de falta de definición de funciones, de interferencias con otros servicios que actúan en las escuelas, de insatisfacción profesional y en definitiva, de ausencia de unas perspectivas claras de futuro.

El nuevo modelo de intervención psicopedagógica debería tener estas características:

-1) Planificada

La mayoría de los autores coincide en la ausencia de planificación en las intervenciones psicopedagógicas en la escuela. Esta carencia de planificación tiene su razón de ser en el modelo de funcionamiento de servicios. Para que la Intervención Psicopedagógica sea planificada debe tener en cuenta estas condiciones:

-Ha de estar referido a programas claramente definidos.

-Las responsabilidades de sus miembros deben estar perfectamente delimitadas.

-Los compromisos de las personas implicadas deben explicitarse (se recomienda la firma de contratos).

-2) Preventiva

Este es uno de los principios que más suscriben las autoridades en la materia. BISQUERRA en el manual citado anteriormente hace especial hincapié en la prevención primaria que consiste en la actuación planificada sobre las variables que inciden negativamente sobre una población escolar .

Esta intervención psicopedagógica preventiva debería tener estas características:

-Que surja de necesidades educativas objetivas de la comunidad

-Que se dirija a una población concreta y no a individuos aislados

-Que responda a una planificación (programa) previa.

-Que favorezca una mejora general de la población a la que va dirigida

-Que sea una actividad compartida entre profesores y psicopedagogo.

-3) Sistémica

Esta sería la concepción antitética a la consideración individualista. Aun a pesar de que la mayoría de los orientadores opina que en la mayoría de los “casos” las variables extra-sujetos (metodología, disciplina en el aula, actitudes familiares, etc.) son las que más influyen; y sin embargo, se sigue realizando masivamente intervenciones centradas en el alumno considerado de forma individual. Las condiciones serían:

-No hay casos sino »situaciones problemáticas» como sistemas en donde inciden numerosas variables.

-Realización de análisis de contextos» en que se produce la situación problemática, y nunca de “análisis de sujetos” exclusivamente (estos son elementos del contexto)

-Respuesta educativa a las necesidades detectadas tanto a nivel del sujeto como a nivel institucional-contextual (profesor, grupo, familia, etc.)

-4) Curricular

El currículo escolar debe ser el referente de toda intervención psicopedagógica. Debe ser curricular en un doble sentido:

-Que en el propio currículo se recoja de forma explícita la Orientación e intervención psicopedagógica

-Que el currículo sea el punto de referencia obligado de las respuestas educativas que la Orientación Educativa proporcione a las necesidades educativas planteadas por individuo, grupo o colectividad (adaptaciones curriculares significativas o no significativas, diversificación, etc.)

-5) Compartida

La intervención psicopedagógica es la consecuencia de la incapacidad de los Servicios educativos ordinarios para responder de forma adecuada a unas necesidades educativas. Por tanto, este nuevo modelo no sirve a los que pretenden realizar las intervenciones desde fuera de la escuela. Esta debe ser compartida entre profesores y psicopedagogos.

-Deben existir objetivos comunes (entre profesor y psicopedagogo) de la intervención

-Establecimiento explícito de los compromisos y los niveles de colaboración de cada una de las

partes: profesor, Jefe de Estudios, psicopedagogo, Director, etc.

-Participación conjunta del psicopedagogo y el profesor en las actividades que implique la intervención

-Evaluación conjunta de los resultados de la evaluación.